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Proyecto Solidario “LEVANTANDO LA ESPERANZA”
Hacienda Lolol. VI Región
¡¡¡Que lleno está el corazón, que experiencia la vivida en Lolol!!!
“La verdad es que el corazón esta pleno y lleno con todas y cada una de esas maravillosas personas que llegaron a recibir fuerza, aliento, ternura, cariño, contención, oreja y esperanza a través de los talleres preparados por la Fundación para los habitantes de Lolol”.
Es el testimonio de uno de los voluntarios que resume el sentir general del equipo de profesionales de la Fundación Casa de la Familia que a mediados de mayo se trasladó a la VI Región, a la localidad de Lolol, para apoyar las labores de reconstrucción pos terremoto en ese pequeño pueblo chileno, pero esta vez desde la perspectiva del ser humano. A los talleres que se ofrecieron en esa ocasión llegaron alrededor de 200 personas, conformando una de las intervenciones simultáneas más grande registradas en el sistema de trabajo de talleres, que habitualmente no debe superar las 30 personas por taller. En esta ocasión muchos de los grupos superaron las 30 y en algunos casos las 60 personas.

Pese a la posible superación del cronograma ante la llegada continua de interesados en incorporarse durante toda la tarde, el ambiente de acogimiento y de participación permitió que se cumpliera con creces el objetivo de acompañar y brindar una instancia para contener, compartir y elaborar colectivamente el impacto que tuvo la experiencia del terremoto, sus consecuencias y cómo éstas se han estado incorporando a la vida actual de los habitantes, dándole un sentido constructivo a esta experiencia. A la hora del recuento entre lo que perdió y ganó cada uno, el balance fue ampliamente favorable a lo ganado, y que en palabras simples puede ser graficado por una revalorización de la vida, la familia, la comunidad social cercana (vecinos, familia amplia), e incluso la solidaridad de tantos desconocidos, como lo han sido los voluntarios, jóvenes, autoridades y adultos que han dado desinteresadamente mucho más de lo que les pudiera corresponder.
Qué gané con el terremoto
“Más unión.., nuevas amistades.., más cercanía con los que no me llevaba bien.., la vida empieza a tomar sentido.., me doy cuenta de que soy útil. Me comprometo a ayudar a otros a construir sus mediaguas.., me compormeto a ayudar a reconstruir todos los hogares.., me compormeto a estar más con mi familia y a ser unidos.., me compormeto a dar mi apoyo.., a entregar apoyo emocional.., a ayudar con mi propias manos.., a cambiar mi actitud con mi mamá. He sentido el apoyo de la comunidad.., he recuperado amigos y encontrado nuevos.., he recuperado la fe.., he sentido la solidaridad.., la unión con los vecinos.., he recibido cariño de gente que no conocía. Hoy puedo entregar apoyo emocional.., tengo una actitud distinta.., quiero entregar mi tiempo.., puedo compartir. He ganado en paciencia.., tengo nuevo valor.., más amigos.., más humildad.., se dar gracias por vivir.., nos hemos dado cuenta que todos somos iguales, que el orgullo no vale para nada, …”
La lista de testimonios continúa, permitiendo que los habitantes de Lolol pudieran hacer conciente sentimientos quizás difusos, los que ahora pueden expresar y utilizar positivamente en la dirección que desean darle al resto de sus vidas.
“No queda más que agradecer, el tiempo, disposición, alegría y entusiasmo de cada uno. Como no dar las gracias al testimonio, ejemplo y energía que nos dan Mario y la Bety. La preocupación y cariño de la Margarita, con detalles como la torta de nuez. La entrega de la Bitty, que por primera vez participaba, si hasta de “guata” escribía los papelógrafos. La gran ayuda y aporte de Micho. Y la Rosario, con su profesionalismo, que le tocó atender consultas psicológicas, así como el gran aporte de un "nuevo relator", no lo vamos a soltar muy fácilmente. La “Chispa” con su contagiosa alegría, dedicación, responsabilidad y tan partner, está “en todas”. La Francisca, que siendo nuevita tuvo la facilidad para adaptarse a toda las circunstancias. Beltrán que lo volvemos a recuperar y que da tanta seguridad y paz. A Raymond que le pone “salsa” al grupo con su especial cariño y cuidado por los niños”, comenta María Inés González, a cargo del equipo.
Así, al igual que en el cierre de los talleres con los participantes, la Fundación puede a cantar “gracias a la vida que nos dio tanto en esta ocasión”.

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