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La familia, para quienes promueven esta Fundación, es una base sólida sobre la que se construye el mayor bien de los pueblos y las sociedades: el ser humano.

Es ahí donde la persona desarrolla su anhelo de plenitud y estructura su personalidad, salud física y mental, estilo valórico y la forma de convivir con otros. El bienestar de la familia y su adecuada funcionalidad repecute, por lo tanto, en toda la red que afirma el sistema social en el que nos desenvolvemos. La tolerancia, la curiosidad científica, la convicencia, la economía, los hábitos de trabajo, el amor por la lectura, el sentido del humor, la autoridad, la obediencia y la capacidad de compartir, entre tantas otras cualidades que determinan el nivel de ciudadano y de personas que seremos, se conforman básicamente al interior de la intimidad de la familia, antes que en cualquier otro lugar.

 

Anima a la Fundación Casa de la Familia el convencimiento que muchos de los daños que afectan a la sociedad, se pueden prevenir apoyando a este núcleo básico, organismo vivo que reacciona fácilmente a los estímulos externos e internos y que es capaz de actuar para bien o para mal de sus miembros. Diversos estudios estadísticos confirman esta relación, agregando datos que vinculan una mala relación familiar no sólo con temas de marginalidad conductual, sino también con la salud física, con la salud mental, el aumento de la pobreza, la falta de espíritu de superación y falta de emprendimiento.

Cada acción que se realiza en pro de la prevención de un conflicto familiar serio significa un ahorro incalculable en reparación de otros daños que afectan al aparato social completo, desde la salud personal hasta el crecimiento económico de un país.